Walter Mena sepultó a su hijo hace una semana. Antes, bajo amenaza, tuvo que irse de su barrio
Por Claudio Berón (La Capital, Rosario)
A las cinco de la mañana
del domingo pasado Walter Raúl Mena, de 26 años, fue asesinado a tiros en la
céntrica esquina de Montevideo y Mitre. Estaba con una pareja amiga y con
Lorena, su mujer. El muchacho trabajaba como electricista y hacía changas con
su padre. A pesar de haber nacido y vivido en la conflictiva zona sureste de la
ciudad, el último tiempo lo pasó en la zona oeste junto a su pareja y las hijas
de ella. El tenía hijos de una relación anterior y ahora volvía a estar
enamorado. Walter, su padre, relaciona el crimen con una serie de atentados,
intimidaciones y amenazas que sufrió en estos últimos meses en su casa de zona
sur, siempre el sur, y con una regla de oro de la mafia: "Estás con
nosotros o sos nuestro enemigo". Sin margen para ser neutral.
"Waltercito",
como lo llama su padre al hablar con La Capital, fue amigo de la infancia de un
muchacho apodado "Teletubi", quien es parte de la banda de René U.,
un joven que está preso en la Unidad 11 de Piñero condenado por la muerte de
Roberto "Pimpi" Caminos, el antiguo jefe del paravalanchas de
Newell's Old Boys asesinado en marzo de 2010. René y Walter "jugaban
juntos y se conocían bien", dice Silvia, la madre de Mena. Pero, según
dicen los padres del pibe asesinado, dejaron de verse y "no eran más
amigos de grandes".
Sin embargo, las
balaceras contra el frente de la casa de los Mena, en Laferrere y Sánchez de
Thompson, los piedrazos y el asesinato de Walter tuvieron para su papá un
objetivo sinuoso: "Que él se uniera y fuera amigo de nuevo de esa banda
porque si no nos sacaban la casa para usarla como búnker, para robarnos".
Y a medida que habla, Walter llora y dice: "Me lo mataron y somos gente de
trabajo".
En una mesa de un bar
estan sentados Walter y Silvia. La mujer mira para otro lado, como escapándose
por los ventanales del local. Frente a ella su esposo se ve avejentado en sus
50 y pico. No sabe cómo nombrar la injusticia, no sabe cómo llegó hasta ese bar
para hablar de una muerte que no acepta.
—¿Qué sabe de la muerte de su hijo a una semana
del hecho?
—Desde
la Fiscalía me dijeron que no tomara contacto con la prensa, que iba a
complicar las cosas, pero yo les dije que hice tres denuncias antes de ésto, en
julio y en agosto, y que no me dieron bola. Me llegaron fotos por WhatsApp de
la persona que le tiró mi hijo, del auto en el que iba. También recibí un
mensaje de la persona que lo entregó en el boliche donde estuvo antes que lo
mataran y le dijo al tirador «acá lo tenés a Walter Mena». Están investigando,
pero no sé. Encontré a otro padre, el de Roberto "Cachi" Ruiz Díaz,
al que mataron ese mismo domingo y desde el mismo auto desde el que le tiraron
a Waltercito. Ese auto estuvo en una manifestación que hicieron los vecinos de
calle Grandoli y la policía lo dejó ir. Fue la noche del martes pasado. La
Justicia es lerda en Rosario, capital de la droga.
"A Walter lo mataron
porque no quiso volver a la banda que conocía de chico y que quería que él
venda droga"
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—¿Cómo fueron los atentados que sufrió su familia?
—El
Jueves Santo me apedrearon la casa. Fue la banda de Teletubi que quería que mi
hijo se sumara a ellos, que vendiera cocaína para ellos. No sé por que a mi
hijo. En su niñez él fue amigo de René U. y cuando eran chicos yo hablaba con
ellos, me escuchaban.
Silvia, la madre del
joven, interrumpe. "Mi hijo era una gran persona. Nunca hizo algo
indebido. A veces me contaba que los pibes iban a hacer algo que él no estaba
de acuerdo y yo le decía que si tenía que hacer algo que no quería que viniera
a casa"
—¿Como siguió la historia?
—Unos
días después volvieron a tirarme piedras y el Día del Amigo, en julio, me
balearon la casa. Fueron 22 tiros de 9 milímetros según la
policía. Entonces vino a hablarme Martín L., un hombre que está en la banda de
Teletubi y que entregó a (el barra brava)Matías "Cuatrerito"
Franchetti para que lo mataran cuando salía de la cancha de Newell's (el pasado
7 de junio). Ese hombre me dijo: «Calmate viejo, yo voy a parar la bronca».
Pero no paró.
—¿Usted hizo las denuncias?
—Varias
veces. En la comisaría, en Tribunales y en Fiscalía. Me dijeron que el fiscal
Adrián Spelta quería hablar conmigo. Me preguntó si yo tenía que ver con otras
personas de apellido Mena y tuvimos un entredicho porque me estaba investigando
a mí. Lo que pasa es que como yo soy operario metalúrgico me dieron la espalda.
Desde Fiscalía toman más en cuenta a quien tiene plata. Spelta me echó de su
despacho.
—¿Que sucedió después de la reunión en Fiscalía?
—Un
día después me volvieron a balear la casa dos veces: a la madrugada y a las
cinco de la tarde. Fueron Martín L. y Teletubi. Nosotros los vimos, pero cuando
hicimos la denuncia vino Martín L. otra vez a pedirnos que la levantáramos. No
lo hicimos y resulta que el fiscal los apresó pero los dejó libres porque no
les encontró el arma. A nosotros ni nos llamaron para declarar.
—¿Tras esos hechos ustedes se mudaron del barrio?
—El
27 de julio la misma gente de la seccional nos convenció de que nos mudáramos.
Iba a pedir una custodia, pero ese trámite tarda como tres meses. Una madrugada
se acercó un móvil y los policías nos dijeron que si les dábamos 1.200 pesos
nos custodiaban mientras nos mudábamos.
—Fue como un adicional, un servicio que le
hicieron.
—No sé. Vinieron, me lo
ofrecieron, les pagué y se fueron. En una hora el policía se llevó 1.200 pesos
y después, cada vez que yo venía al barrio, me cobraban 200 pesos para
acompañarme y para que no me balearan.
La pareja hace silencio
Lloran con lentitud y con
voz quebrada cuentan que tuvieron que dejar el barrio en el que vivieron 50
años. Recuerdan que "Waltercito" era feliz con Lorena y los hijos de
ella. Que trabajan, que no merecen ésto. "Vivimos mal, muy precariamente,
alquilamos y perdimos todo. Además no tenemos más a Waltercito".
Intentaron permutar la casa en que vivían por otra. Pero la cosa no funcionó.
—¿La casa de calle Laferrere se la ocuparon?
—Intentamos
cambiar la casa. Primero a una familia, pero ellos los balearon y se fueron. Y
después a una gente que puso una peluquería pero también los echaron tirándoles
una bomba molotov. Serían los últimos días de septiembre. Cuando fui a ver qué
pasaba, un muchacho me dijo que me iban a matar a mi, a mi mujer y a mi hijo.
Fue el mismo que mató a Walter. Lo reconocimos por fotos y éste tipo es amigo
de Teletubi y uno que llaman "Peladito".
—¿Esta banda usurpa las viviendas del barrio?
—En
el barrio, en toda la zona del Fonavi de Grandoli y Gutiérrez, se vive muy mal.
Te pasan papelitos por abajo de la puerta para que te vayas y hasta las mujeres
llevan los celulares en unos bolsillitos de las bombachas para que no se los
roben. Todos en la cuadra de Laferrere donde vivíamos le tienen miedo a esta
banda. Como será que al velorio de mi hijo, que era querido por todos, no quiso
ir ningún vecino por miedo a que después les pase algo. Te aprietan hasta que
te vas, a varios les pasó. Se vive mal ahí.

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