Uno de los ladrillos de cocaína con el símbolo de la mafia calabresa secuestrados el jueves en la villa 1-11-14
Durante una serie de allanamientos realizados
el jueves en la villa 1-11-14 del Bajo Flores, la Policía Federal desbarató una
banda de narcotraficantes peruanos comandados por una mujer que se dedicaba a
vender cocaína al por mayor. Para marcar una diferencia con el resto de la
cocaína que se ofrecía en el ambiente narco, el grupo delictivo rotulaba los
paquetes con el sello de un caballo pura sangre, lo que indicaba que la droga
no había sido cortada. Además de la mujer, fueron apresados otros cuatro
sospechosos, acusados de enviar la cocaína a Europa, donde la distribuía la
mafia calabresa.
La operación, denominada "Pura
Sangre", fue realizada por detectives de la División Precursores Químicos
y Drogas Emergentes de la Superintendencia de Drogas Peligrosas de la Policía
Federal (PFA), tras una investigación encabezada por el juez federal Sebastián
Ramos.
Los paquetes de cocaína secuestrados, que
pesaban 24 kilos, tienen estampado el relieve de un caballo -de allí su
nombre-, lo que es una marca distintiva de una droga de máxima pureza que
circula por España, está ligada a la Ndrangheta, la mafia calabresa. La jefa de
la banda pagaba entre 6000 y 7000 dólares el kilo y la vendía a un valor seis
veces superior a los narcos italianos. La jefa de la banda la líder de la
organización traía la cocaína de caballo desde su país y la acopiaba en su
domicilio, situado en la calle Bonorino, en la villa 1-11-14.

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