El nene de 14 años encadenado por su madre a la cama para que no saliera a consumir paco
Detrás del multimillonario negocio del
narcotráfico hay miles de dramas cotidianos. Pequeñas historias de jóvenes
adictos y familias destrozadas. Una de esas es la de Miriam, una tucumana que
llegó a encadenar a su hijo a una cama para evitar que saliera a consumir paco.
"Prefería que mi hijo estuviera encadenado y no encontrarlo muerto en la
calle", explicó la mujer en una entrevista al programa "Periodismo para Todos".
La historia de Miriam se repite en todo el
país. Su hijo, de 14 años, empezó a consumir sin que ella se diera cuenta.
"Cuando lo descubrí ya era tarde. Era algo insostenible. Todos los días
tenía que consumir. Si me descuidaba dos segundos, desaparecía y tenía ir a
buscarlo a los peores lugares, donde se drogaba durante toda la noche",
explicó la mujer.
Intentó de todo para
frenarlo. Puso rejas en la casa y lo dejaba encerrado cuando se iba a trabajar.
Pero nada funcionó. Un día, el chico rompió una pared para escapar. Otro, huyó
a través de un ventiluz.
Para comprar la droga
vendía todo lo que encontraba. Zapatillas de sus hermanos, ollas, vasos, platos
y hasta el microondas. "Yo le preguntaba qué podía hacer para ayudarlo.
'Mamá no puedo, es más fuerte que yo', me contestaba llorando", explicó la
mujer.
En medio de ese calvario,
fue que tomó la decisión más extrema: atarlo a una cama. Le puso un candado y
una cadena. Lo mantenía ahí e intentaba que se alimentara, algo casi imposible.
Ese desesperado intento tampoco funcionó. "Volvió a caer. Tenía los dedos
quemados y una infección en la cara", contó Miriam.

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