Juan Viroche, el sacerdote que apareció ahorcado ayer en su parroquia de La Florida, en Tucumán
Por Fabián López (La Nación)
El arzobispo de Tucumán, Alfredo Zecca,
aseguró hoy que hace una semana había autorizado el traslado del cura Juan
Viroche, quien le había solicitado abandonar la parroquia de La Florida, donde
ayer fue encontrado muerto, debido a que recibía amenazas.
En rueda de prensa, Zecca confirmó que el
miércoles 28 de septiembre a la mañana se había reunido con el párroco, quien
desde hacía años denunciaba a grupos narcos y quien, según la Justicia, se
habría suicidado.
"El padre Juan me vino a ver y me dijo
que quería irse de la parroquia porque recibía amenazas, por lo que estaba muy
deprimido, muy mal. Mi respuesta fue: «Juan, a mí nada me interesa más que tu
vida, andate inmediatamente, yo te proveo otra parroquia»; pero él me dijo que
antes quería terminar con la novena que había iniciado. El padre Juan después
se quedó y no se fue en ese momento, a pesar de que el día 30 de septiembre ya
estaba firmado el decreto de traslado", detalló el arzobispo.
Monseñor Zecca dijo que Viroche le había
contado en esa reunión que recibía "amenazas telefónicas en contra de su
vida" y que por eso "estaba muy asustado, muy angustiado y tenía
miedo por su familia".
Según el arzobispo de Tucumán, el párroco
no había mencionado "específicamente el tema de la droga" cuando le
contó que recibía amenazas de muerte.
Zecca hizo estas declaraciones minutos
antes de oficiar una misa en el último adiós al cura Viroche, cuyos restos son
velados en la iglesia Nuestra Señora del Carmen en la localidad de Posse, cerca
de La Florida. Cientos de feligreses participan de la ceremonia, donde reina un
clima de profundo dolor y bronca. Ofician la misa el propio Zecca, el obispo de
Concepción, José María Rossi, y el cardenal Luis Villalba.
Además, el arzobispo negó que la Iglesia le
haya dado la espalda a Viroche en su lucha contra los narcos, como denunciaron
vecinos de La Florida y alrededores, quienes ayer y hoy marcharon para exigir
que se esclarezca el hecho. "La denuncia es grave, pero lamentablemente es
falsa. Puedo entender las denuncias, porque los fieles posiblemente estén
exaltados, pero es algo absolutamente falso", planteó Zecca.
"Contra la droga hubo expresiones más
que claras por parte del Episcopado Argentino", sostuvo. "Los sacerdotes
continuamente están mencionando los temas de drogas, ya que este tema es algo
que vivimos como un problema en la provincia y en el país. La Iglesia está
preocupada", concluyó.
"Vínculos
sentimentales"
Según la investigación que lleva adelante el
fiscal Diego López Avila, el párroco, quien había denunciando durante años a
grupos narcos que actúan en la zona este de la provincia, se suicidó
ahorcándose en el interior del templo.
De todas maneras, el fiscal continúa
adelante con las pesquisas para determinar si se trató de un suicidio inducido
y está ahondando en una pista sobre los vínculos sentimentales del sacerdote.
En este sentido, López Ávila le tomó declaración anoche a una mujer que habría
confesado haber mantenido una relación con Viroche hasta marzo último. Además,
la testigo, cuyos datos se preservan, habría contado que el cura recibía
amenazas de familiares de otra joven, quien habría quedado embarazada.
El arzobispo Zecca se excusó de opinar
sobre la investigación judicial. "De la investigación judicial no voy a
hablar. Quisiera que los aspectos jurídicos los explique el abogado del
Arzobispado", argumentó.

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