Un automóvil Ford Focus blanco, similar al identificado por los testigos como el vehículo desde donde se efectuaron los disparos
Por Germán de los Santos (La Nación)
Tres crímenes sacudieron a esta ciudad ayer
a la madrugada. Las detonaciones de los disparos resonaron en distintos
episodios que, sin embargo, tienen un elemento en común que, según los
investigadores, podría vincularlos: en todos los casos los disparos salieron de
un auto blanco.
Los primeros indicios hablan de un ajuste
de cuentas que podría tener al narcotráfico como trasfondo, algo que se impone
en otro crimen que ocurrió el jueves a la noche. Ese día, Leonardo Maciel, de
26 años, fue acribillado de diez balazos en el barrio 7 de Septiembre.
Los homicidios se concretaron después de
que las fuerzas federales reforzaran la seguridad en 11 localidades de la
provincia de Santa Fe, tras el acuerdo que firmaron hace un mes la ministra de
Seguridad nacional, Patricia Bullrich, y el gobernador Miguel Lifschitz.
Una de las razones para que se aplicara
esta medida por tercera vez fue la ola de violencia que puso al distrito
santafecino al tope de las estadísticas de homicidios. Según el informe del
Sistema Nacional de Información Criminal (SNIC) publicado en abril pasado, esta
provincia tiene un índice de 12,2 asesinatos cada 100.000 habitantes, el doble
de la media nacional.
El
sospechoso auto blanco
El primer crimen de la seguidilla de este
fin de semana empezó con Alberto Ruiz Díaz, de 18 años, que fue ejecutado desde
un auto blanco en la zona sudoeste de la ciudad.
Fue ejecutado cuando jugaba al fútbol.
Desde el vehículo salió una decena de balazos; aunque el joven trató de
escapar, no lo logró: fue alcanzado por proyectiles en el tórax y en las piernas,
y murió durante la madrugada.
Tras este ataque, un hombre de 36 años
ingresó en la guardia del hospital Roque Sáenz Peña con una herida de bala en
la cabeza. La víctima dijo que había sido atacada desde un auto blanco.
El segundo homicidio se registró en Autora
y Castellanos. La víctima, una mujer de 36 años, fue atacada a balazos también
desde un vehículo blanco, según fuentes policiales. Érica Reynoso caminaba por
la calle con su novio -que también sufrió heridas de bala- cuando la balearon.
Su pareja la llevó al hospital, pero no hubo nada que hacer para salvarla.
El otro crimen se produjo en pleno centro
de Rosario. Allí fue atacado a balazos, también desde un auto, Walter Mena, de
26 años, que murió de un tiro en la cabeza. Las fuentes policiales alertaron
que también en este caso los testigos dicen haber visto un rodado blanco.

No hay comentarios:
Publicar un comentario