El viernes a la noche en Sánchez de Thompson 31 bis asesinaron a Tamara "Angie" Bustos, de 22 años
El lunes 21 de marzo pasado este diario dio
cuenta de una vieja rivalidad que tenía en vilo a los monoblocks ubicados sobre
la avenida Abanderado Grandoli entre Uriburu y Lamadrid, en jurisdicción de la
comisaría 11ª. "El Fonavi de Grandoli y Lamadrid, bajo fuego por una vieja
rivalidad", fue el título de aquella nota que nació por el enfrentamiento
entre Alexis Caminos, uno de los hijos del asesinado líder de la barra brava de
Newell's Old Boys, y la familia Funes, liderada fundamentalmente por el apodado
"Lamparita". Por esos días parecía vivirse el punto más demencial de
esa contienda a partir del asesinato de Mariela Miranda, mamá de Lamparita, ocurrido
el 11 de marzo. En esa nota una vecina del convulsionado barrio de la zona
sureste de la ciudad graficó su diario vivir con una metáfora: "Este
barrio parece Afganistán". Lejos de mejorar, con el paso de los meses la
situación empeoró.
Según las estadísticas que lleva este
diario, construidas a partir de una base de datos alimentadas con los
homicidios hechos públicos, en la zona de la comisaría 11ª se produjeron once
de los 149 crímenes registrados este año incluyendo el asesinato a balazos de
Ayelén Tamara "Angie" Bustos, perpetrado el viernes a la noche frente
a la tira "G" del Fonavi de Sánchez de Thompson 31 bis. A esos once
crímenes a balazos en el área de influencia de los grupos en contienda hay que
sumarle el asesinato de Walter Mena, ocurrido la madrugada del domingo pasado
en Mitre y Montevideo, pero que según las investigaciones tendría vinculaciones
con amenazas narcos a la familia del muchacho domiciliada en los monoblocks
ubicados al este de Grandoli.
Hasta
la policía huye
Fuentes consultadas por este diario
indicaron que durante el mes de septiembre la guardia del Hospital de
Emergencias Clemente Álvarez registró 24 heridos de bala y arma blanca por
luchas callejeras en la cuadrícula delimitada por Centeno, Lamadrid, Grandoli y
el río Paraná. En ese marco, la tardecita del martes pasado, mientras las
cámaras de Canal 5 cubrían la protesta de los parientes del asesinado Alberto
"Cachi" Ruíz Díaz, en Grandoli y Esteban de Luca, se registraron
entre 12 y 15 detonaciones de arma de fuego que tuvieron como intención
amedrentar a los vecinos.
Los móviles policiales que custodiaban la
protesta fueron los primeros en desaparecer del lugar. "Los tiros son de
todos los días. Y cuando suenan rogamos que si le pegaron a un amigo o a un
familiar, el balazo haya sido en una pierna o en un brazo. Nos conformamos con
un balazo en el hombro, porque así al menos los tenemos vivos. Ya estamos
cansados de velar muertos", relató uno de los participantes de la marcha.
La
voz de la calle
Distintos referentes barriales son los que
ayudan a comprender, a quien no vive en el barrio, un escenario complejo en el
que las alianzas y los acuerdos sólo se mantienen entre familias y las
traiciones están a la orden del día. Un campo de batalla minado por puntos de
venta de drogas y deliverys de estupefacientes que llevan a pensar en una
reedición del histórico enfrentamiento entre "choros contra transas",
como sucedía antaño. Historias que sólo se pueden entender analizando árboles
genealógicos; o siguiendo el complejo mundo de las ranchadas que empiezan en el
Instituto de Rehabilitación del Adolescente Rosario (Irar). Pibes que sellaron
en ese lugar pactos de sangre con otros muchachos en conflicto con la ley
penal.
El escenario de este conflicto es un
rectángulo de diez cuadras por cuatro que tiene al Fonavi del Parque del
Mercado y al barrio Municipal (o "Pimpilandia" porque allí residió
Roberto "Pimpi" Caminos y hoy viven sus herederos). Allí sucedieron
los enfrentamientos más sangrientos. Hechos que toda la población pudo ver en
los noticieros y leer en los diarios impresos y digitales. Historias de pibes
sin valores que disparan como locos y mueren como perros. Ninguno supera los 30
años. Y los vecinos que quedan en medio de un fuego cruzado que mata o hiere
indiscriminadamente.
"Yo tengo hijos chicos y me da terror
andar por la calle. Realmente salís y no sabés qué puede pasar. Salís y te van
contando: «Viste que mataron a Fulano, que hirieron a Mengano». Todo es pan y
circo, porque de día ves a los policías caminantes que van de acá para allá y
se paran en las esquinas. Los soldaditos les pasan por al lado y no se dan
cuenta o se hacen los boludos. El problema es cuando cae el sol. Los negocios
cierran a las 20 o 20.30 y ves como todos están esperando para irse a la
mierda. Pasa una moto fuerte y te cagas en las patas", graficó una vecina
que vive en uno de los barrios mencionados.
Enfrentados
"Lo que se dice en el barrio es que
hay una orden de René U. (un viejo residente de la zona con pesados
antecedentes penales que cumple condena por el asesinato de Pimpi Caminos y
está a punto de obtener el beneficio de la libertad condicional) a su gente
para que a vendedor que vea en las esquina lo bajen a tiros", indicó otra
vecina de los monoblocks del Parque del Mercado. René es un muchacho miembro de
una dinastía de pesados. Según los vecinos René está vinculado con un tal
"Teletubi", de 24 años y sindicado como una especie de gerente de los
"tiratiros" de ese Fonavi. En junio pasado fue condenado a 16 meses
de prisión que cumple en su domicilio, por un hecho de lesiones graves
agravadas por el uso de arma de fuego.
El lunes 10 de agosto de 2015 ese joven fue
emboscado en una canchita de fútbol 5 de Arijón y Atahualpa y se defendió con
una ametralladora Halcón. Un día más tarde, cuando la llevaba en un bolso, y al
ser perseguido por la policía, la arrojó en el cruce de calle Isola y Grandoli.
"René y Teletubi son familia", explicó un vecino.
René y Teletubi son archienemigos de Alexis
Caminos, uno de los hijos de Pimpi y líder de una banda que hoy pisa fuerte en
el barrio Municipal. A esa dupla, siempre de acuerdo a lo planteado por los
lugareños, se le sumó Lamparita, el último enemigo en la cosecha de Alexis.
Del otro lado, Alexis trazó una alianza con
el apodado "Tuby", el hombre de 28 años detenido el viernes en la
guardia del Hospital de Emergencias tras caer herido y dar una identidad falsa.
Tuby fue detenido por un pedido de la jueza de Ejecución Penal y deberá
responder como sospechoso de los asesinatos de los barras bravas de Newell's
Old Boys, Maximiliano "Cabezón" La Rocca y Matías
"Cuatrerito" Franchetti. También se lo mencionó en los asesinatos de
Alberto "Cachi" Ruíz Díaz y Walter Menna, ocurridos el pasado fin de
semana, pero al menos el primero tendría vinculación con Alexis.
"Lo de Alexis con Tuby es un acuerdo
por la cancha. Ellos encabezan una de las facciones que tomó el paravalanchas
en Newell's. Tuby tiene muchos pibes tiratiros. Pibes que tienen desde una
(pistola) 11.25 hasta un revólver 22, que al fin y al cabo te hace mierda
igual. Tuby tiene vinculaciones con el núcleo duro de la (supuestamente
desarticulada) banda de Los Monos" del barrio Las Flores, explicó una
fuente policial consultada.
Los
azules también
"No se puede obviar que en este conflicto
también hay policías que juegan su juego y hacen desastre. Un móvil en una
esquina que se va 15 minutos antes de una balacera es sospechoso. Acá no hay
casualidades. La policía también juega. Tengo entendido que cuando lo mataron a
Cachi Ruíz Díaz en esa esquina 15 minutos había gente del Comando y de la PAT
(Policía de Acción Táctica). Se fueron cada uno por su lado y enseguida mataron
al pibe. Pero eso seguramente se puede chequear por los GPS de los móviles.
¿No?", comentó un vecino.
El jueves a la tarde, cuando Tuby Segovia
fue herido en bulevar Avellaneda y Mosconi, algunos de sus soldaditos en una
chata color gris persiguieron y balearon a Lamparita. Esa persecución terminó
adentro en un almacén de Beruti al 1800 donde Lamparita buscó refugio y los
soldaditos de Tuby entraron a sangre y fuego empuñando una pistola
ametralladora. Un vecino de 24 años recibió seis balazos al intentar proteger a
su padre. El hombre dijo: "Me llamó mucho la atención la saña con la que
disparaban". En algo coinciden todos los vecinos consultados. Esta
historia está lejos de terminar.

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