Por Gabriel Di Nicola (La Nación)
Todo comenzó con una
denuncia anónima donde se avisaba que en el Centro Universitario Devoto (CUD),
en el Complejo Penitenciario de la ciudad de Buenos Aires, se comercializaban
drogas. Pocos minutos después, en una requisa se secuestraron 66 gramos de marihuana,
más de 70 pastillas prohibidas, 15 teléfonos celulares, una lapicera con
capacidad para captar y grabar imágenes y sonidos; varios chips, nueve
pendrives, 16 módems inalámbricos USB, una antena captadora de señal Wi-Fi por
conexión USB y diversos elementos punzantes de fabricación casera, más
conocidos como "facas". Ahora, una investigación judicial intenta
determinar si presos que estudian en el espacio académico aprovechan ciertas
flexibilidades para ingresar y comercializar estupefacientes en el penal.
El juez federal Ariel
Lijo, a cargo de la causa, le encargó a peritos de la Gendarmería Nacional el
análisis de los teléfonos celulares para reconstruir las llamadas entrantes y
salientes, y los mensajes enviados y recibidos. La intención del magistrado,
según fuentes judiciales, es determinar quiénes usaban los teléfonos celulares
y si los aparatos fueron utilizados en las presuntas negociaciones para
distribuir droga dentro del Complejo Penitenciario Federal de la Ciudad
Autónoma de Buenos Aires, lugar más conocido como la cárcel de Devoto.
El CUD es un espacio
académico dentro de la cárcel de Devoto, pero que depende de la Universidad de
Buenos Aires (UBA) y no del Servicio Penitenciario Federal (SPF).
"Los presos van a
estudiar al CUD y nosotros no sabemos qué pasa dentro del ámbito de estudio.
Sólo nos encargamos del traslado hacia las aulas, pero el personal
penitenciario no puede circular por las instalaciones del CUD pues se trata de
un ámbito académico que depende de la UBA. Es posible que ciertos presos
utilicen los beneficios de ser estudiantes para hacer cosas prohibidas",
explicaron a LA NACION fuentes del SPF. Y pusieron como ejemplo que pocos días
antes de la requisa, un recluso atacó a otro dentro de las aulas.
Fuentes judiciales
informaron que por medio de un escrito, dos internos de la cárcel de Devoto y
en representación de los alumnos del CUD pidieron declarar en la causa que
lleva adelante Lijo. En la solicitud explicaron que lo quieren hacer tanto como
testigos o como imputados.
Los investigadores
judiciales sospechan que gran parte de lo secuestrado pudo haber sido ingresado
en el CUD por una connivencia entre los reclusos y el personal del SPF. Es más,
se supo que la Procuraduría de Violencia Institucional (Procuvin) denunció ante
la Justicia a las autoridades de dicho penal.
Descartan, en principio,
que los teléfonos o algún otro elemento hayan sido introducidos por gente
relacionada a la casa de estudios que funciona dentro del penal.
En el expediente que
lleva adelante Lijo aún no hay ningún imputado. El juez, explicaron fuentes de
la causa, espera el resultado de los peritajes para avanzar en la causa.
"No es política del
SPF ir contra el CUD. Nosotros queremos facilitar el estudio de todos los
presos", explicó más de una vez el director nacional del SPF, Emiliano
Blanco.
Desde el SPF afirman que
sería lógico que más universidades, no sólo la UBA, puedan dictar carreras en
las cárceles federales. "Hay unidades penitenciarias donde los presos no
pueden estudiar y se complica su traslado a Devoto o a Ezeiza."
"Nuestra función es
académica. No tenemos nada que ver con la seguridad y las requisas. Se trata de
un espacio universitario donde todo lo que se ingresa para poder dar las clases
está autorizado por el SPF. Nosotros comprendemos que le dictamos clases a
personas que están privadas de su libertad", sostuvo a la nacion Marta
Laferriere, a cargo del Programa UBA XXII, del que depende el CUD.
Después de la requisa
donde se secuestraron la marihuana y los teléfonos celulares, el denominado
Grupo Universitario Devoto difundió un comunicado, donde se expresó que el
"CUD se ha visto envuelto en sucesos de impacto mediático negativo con el
objetivo de tergiversar la tarea que aquí se lleva a cabo. El egreso del
interno deja al descubierto la escandalosa realidad de que en verdad, las
cárceles, tal como las conocemos hoy en día, no resocializan a nadie".
Parte de lo secuestrado
fue hallado en un salón de Filosofía y Letras, también en una oficina de la
presidencia, entre otros lugares, según informaron fuentes del SPF.
En el comunicado hablan
de falta de imparcialidad porque, según el Grupo Universitario Devoto, la
requisa la debió hacer una fuerza de seguridad independiente del SPF y hasta
defendieron a Henry de Jesús López Londoño, alias "Mi Sangre", el
ciudadano colombiano al que la Corte Suprema de Justicia de la Nación le acaba
de confirmar la extradición porque no tuvo la posibilidad de estudiar en el CUD
"a pesar de sus esfuerzos y de haber cumplidos todos los requisitos".
Fuentes del SPF
explicaron que estaban convencidos de que la intención de "Mi
Sangre", detenido en la cárcel de máxima seguridad de Ezeiza, de estudiar
Derecho en el CUD era parte de un plan para fugarse antes de ser enviado a los
Estados Unidos.

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