Un aborigen wichí dialoga con un efectivo policial luego de incendiar una vivienda en la que se vendían drogas
Por Cristina Carrazán (El Tribuno, Salta)
Un grupo de aborígenes que horas antes había pedido ser parte de una reunión multisectorial en Tartagal donde se planteó el tema inseguridad, quemó una precaria vivienda habitada por criollos, ubicada en el Kilómetro 5, cerca de Tartagal.
Un grupo de aborígenes que horas antes había pedido ser parte de una reunión multisectorial en Tartagal donde se planteó el tema inseguridad, quemó una precaria vivienda habitada por criollos, ubicada en el Kilómetro 5, cerca de Tartagal.
La vivienda fue consumida en gran parte por
el fuego, aunque más tarde la intervención policial evitó otras represalias más
graves aún.
El incidente se produjo a 5 kilómetros de
Tartagal, al costado de la ruta nacional 86 donde aseguran los caciques
aborígenes que allí venden drogas.
Los representantes de los pueblos
originarios aseguraron a El Tribuno que los dealers solo abastecen a niños y
adolescentes y están diezmando a los más jóvenes, muchos de los cuales se
suicidan o mueren por causas de la ingesta de estos tóxicos.
La quema de la vivienda se produjo tras
haberse agotado la paciencia, ya que los caciques hicieron múltiples denuncias.
Se supo que la justicia detuvo a varias
personas por la venta al menudeo de sustancias prohibidas, pero como siempre
sucede en estos casos, los moradores de la vivienda recuperaron la libertad,
volvieron a la actividad ilícita y siguieron vendiendo paco y otras sustancias
de bajo costo como pasta base a los más chicos.
Los aborígenes, totalmente impotentes ante
la situación que afecta en forma directa a sus hijos intentaron hacer justicia
por mano propia y quemaron la vivienda; la llegada de varios móviles policiales
con una decena de efectivos del cuerpo de infantería impidió que cumplieran
todo su cometido.
La dueña de la boca de expendio es una
mujer con antecedentes penales que ya estuvo detenida por ese delito, quien-
como suele suceder en la generalidad de los casos- se encuentra con libertad
condicional pero -siempre según los originarios- sigue vendiendo drogas.
"Queremos que esa familia se vaya de
aquí y que venga el jefe de la policía porque esta gente venden drogas",
exigió Samuel Torres, un poblador de la comunidad del Kilómetro 5 cuando las
llamas comenzaban a tomar parte de algunas construcciones precarias de la
vivienda.
Cándido Mansilla del kilómetro 14 expresó
por su parte que "una señora de nombre Jésica y todos los que venden droga
tienen que estar detrás de las rejas. A nosotros el secretario de seguridad que
estuvo en Tartagal no nos dio ninguna solución porque según él, recién estaba
tomando conocimiento de la situación en las comunidades aborígenes. Los
asesinos de nuestros hijos son los que venden drogas y es por eso que vamos a
perseguir a todos estos delincuentes", manifestó indignado el wichí.
Una
postura firme
Los aborígenes que intentaron quemar toda
la vivienda habían estado en las puertas del hotel Pórtico Norte donde el
secretario de seguridad, la ministra de derechos humanos, legisladores
provinciales, intendentes y representantes de las fuerzas de seguridad que
operan en la zona junto a directores de escuelas y religiosos se reunieron para
hablar y debatir sobre el tema inseguridad, potenciado por el consumo de drogas
en todo el norte de la provincia.
Cerca de las 11 de la mañana del jueves
unos 50 aborígenes que desde la mañana temprano se habían manifestado pidiendo
el esclarecimiento de la muerte de una chica wichí que falleció como
consecuencia del consumo de sustancias prohibidas y cuyo cuerpo fue encontrado
entre los matorrales frente a la comunidad Sarmiento (Kilómetro 4), llegaron
hasta el lugar y exigieron ser parte de la reunión y de los debates.
La reunión multisectorial se extendió hasta
las cuatro de la tarde pero si bien dos de los dirigentes de las comunidades
originarias pudieron exponer, lo que se planteó como posibles propuestas al
tema de inseguridad no les satisfizo para nada. Nada se dijo de la instalación
de una comisaría o al menos un destacamento en la zona este de Tartagal; en esa
zona y después del homicidio de un camionero de Tartagal sucedido en el mes de
julio pasado, el concejal Walter Salvatierra donó un predio para que en esa zona
se levante alguna dependencia pero hasta el momento no hay anuncios al
respecto.

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