El frente de la carnicería donde se secuestró la cocaína
En horas del mediodía de ayer, fruto de una investigación iniciada hace
meses atrás, efectivos de la Dirección Drogas Peligrosas de la Policía de la
Provincia conjuntamente con sus pares de los Grupos Antinarcóticos de Unidades
Regionales (GAUR) de Andalgalá, Pomán, Belén y Tinogasta materializaron órdenes
de allanamientos, bajo las directivas del Juzgado Federal, en la Ciudad de
Andalgalá y lograron secuestrar un kilo de cocaína de máxima pureza.
El allanamiento se concretó en una
carnicería denominada "La Naya”, ubicada en la esquina de la avenida
Argentina y calle Jujuy del distrito Huachaschi del mencionado departamento.
Según se informó, el personal policial interviniente secuestró envoltorios de
nailon listos para comercializar con una sustancia tipo polvo de color blanco,
una importante suma de dinero en efectivo y dos motocicletas.
Concretamente, se logró tomar como material de prueba una Motomel
Skua 150 cc negra con blanco y una Yamaha YBR 125 cc gris, dos teléfonos
celulares, una taza con restos de la sustancia. Simultáneamente, en domicilios
ubicados en el barrio 90 viviendas, del distrito de Malli II, los
investigadores incautaron varios envoltorios de nailon más con la misma
sustancia y gran cantidad de elementos de corte.
Tras realizar la prueba de campo
correspondiente sobre la sustancia secuestrada, lograron establecer que se
trataba de 1 kg de clorhidrato de cocaína de máxima pureza, conocida como
"alita de mosca”, y durante el procedimiento quedaron en calidad de
detenidas incomunicadas dos personas del sexo masculino, mayores de edad, de 35
y 38 años, quienes fueron trasladadas a la dependencia policial a disposición
de la justicia interviniente.
Según se informó desde el área de
Relaciones Institucionales del Policía, los rodados secuestrados habrían sido
utilizados por estos hombres para el reparto tipo "delivery” de la
sustancia estupefaciente. Asimismo, se comunicó que las acciones se iniciaron
tras llamadas de vecinos que señalaban que en la carnicería había movimientos
poco comunes para la comercialización de carne, ya que se veía ingresar a
jóvenes que salían sin nada en sus manos. También que los detenidos iban y
venían al local en diferentes horas, lo que les hacía suponer que se dedicaban
a la comercialización de la sustancia también fuera del local.

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